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EL ROSTRO DE LA UNIDAD




Es lógico, pertinente y hasta necesario, que en el marco de las primarias de la unidad se confronten ideas, actitudes y estilos diferentes. La unidad que estamos construyendo no es cualquiera sino “democrática”, adjetivo este que describe el verdadero reto y valor de la Mesa que es en definitiva una plataforma de organizaciones que piensan diferente pero que tienen un mismo propósito, el rescate de la democracia y del país. Ese es el mérito de esta unidad que demostró ya en 2010 su capacidad para convocar electoralmente a la mayoría de la población y que ahora ha iniciado un proceso de primarias abiertas inédito para escoger a sus candidatos a todos los niveles, incluyendo por supuesto, al candidato presidencial y próximo Presidente de la República. Así que bienvenida la campaña y la contienda democrática interna, que la foto del 12 de febrero de 2012 será demoledora con todos los factores apoyando a un solo, robusto y legitimado candidato.

Ahora bien, casualidad o no, en las primarias se están conformando dos bloques con caracterizaciones muy particulares que de alguna manera vislumbran el rostro que tendrá la unidad dependiendo de cual de ambos polos gane las primarias. Por un lado está Pablo Pérez, apoyado por los partidos tradicionales que gobernaron antes de Chávez, y por el otro Henrique Capriles Radonsky respaldado por Primero Justicia (el partido más importante nacido en la etapa chavista) y por la oposición histórica de la época llamada ahora “cuarta república”. En la unidad todos son necesarios y todos tienen cabida, pero el orden de los factores sí altera el producto, por eso es que será la gente la que “ordene” con su voto a la unidad, logrando la mejor formula para derrotar luego al “chavismo” y generar el cambio de rumbo necesario.

El caso es que la contienda interna es muy elocuente y se ha dado de forma natural. Le tocará a la gente decidir en las primarias con cual tipo de visión se identifica más, o cual cree que es mejor contendiente contra en verdadero adversario que será Chávez. Asumamos este debate sin complejos, que al final los perdedores van a apoyar al ganador y la unidad saldrá fortalecida. En mi opinión personal, creo que las primarias se nos están presentando como una oportunidad única e irrepetible de dibujarle el rostro a la unidad. Nadie puede dudar de la importancia histórica de los partidos que construyeron el único periodo democrático que hemos tenido en Venezuela, pero honestamente no creemos que un rostro restaurador del pasado pueda convencer a la mayoría a cambiar de rumbo. Apostamos más bien a la renovación encarnada en un hombre forjado democráticamente en la etapa chavista actual, en la que ha sido diputado, alcalde, gobernador y hasta preso político. Su propio partido (PJ) y sus aliados (LCR, PPT, Podemos) tienen en común la visión de que el post chavismo debe ser una etapa de progreso que represente una evolución sin anclajes ideológicos. Debemos superar el estéril debate entre “cuarta” y “quinta”, no solo porque divide innecesariamente al país, sino porque en un contexto amplio, estos modelos terminan siendo socios históricos interlazados por una relación “causa - consecuencia” ineludible.

Claro que en medio de estos dos referentes (Capriles y Pablo Perez) existen otros candidatos que tampoco podemos subestimar. Leopoldo López y María Corina Machado han desarrollado excelentes campañas que le dan vida al debate y al proceso en sí. Lo bueno es que será la gente la que decida con su voto que rostro quiere ponerle a la unidad.

Hay que tener en cuenta que esta es una contienda entre liderazgos y no entre partidos. De hecho la base y militancia de los partidos son los primeros en celebrar las primarias porque esta vez serán ellos los que le ordenen a sus partido a quien tienen que inscribir como candidato sin imposiciones arbitrarias. Otro mito es el tema de las maquinarias, ya que la disciplina partidista se diluye por el hecho de que en primarias no aparecen las tarjetas de los partidos, sino el nombre y el apellido del candidato. Tampoco creemos que los votos se endosen tan fácilmente como muchos calculan. Este proceso es inédito y no puede interpretarse con los conceptos tradicionales o trasladando las reglas del “consenso”. En las primarias le gente va a votar por el candidato que mas le guste con la confianza que al final todos los partidos respaldarán al ganador. Esta vez decide la gente y no los partidos, esa es la novedad. Esto es lo que explica por qué Capriles Radonsky sigue de primero en todos los estudios de opinión, a pesar de que la mayoría de los partidos tradicionales han decidido apoyar a su principal competidor.

En cualquier caso, las primarias son el hecho político más relevante en la actualidad. Ante la ausencia de Chávez, esta fiesta democrática está marcando la agenda y promete con convertirse en un “antes y después”. Estamos seguros que el 12 de febrero de 2012 habrá un final feliz de esta contienda interna democrática y necesaria. A partir de ahí, todos juntos con los ganadores en la vanguardia, lograremos el objetivo de generar el cambio político necesario para superar esta etapa militarista que está hundiendo al país. Pongámosle el rostro a la unidad con el pincel del voto. Que gane el mejor.

JOSÉ IGNACIO GUEDEZ

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