Para un barquisimetano hoy en día, Juan de Villegas ya no es el nombre de un colonizador, sino la parroquia más grande y abandonada quizá del país, donde viven cientos de miles de barquisimetanos sin agua, sin vialidad, sin cloacas, sin seguridad y en muchos casos en condiciones de hacinamiento. Se trata de la periferia de nuestra ciudad que actualmente ya es más grande que la propia ciudad, pero que igual sigue al margen de las decisiones de las instancias de gobierno.
Luego de doce años de supuesta revolución y de haber manejado todo el poder y el dinero, el mismo “chavismo” que no pudo o no quiso resolver ningún problema de tan importante sector, hoy se rasga las vestiduras para cambiarle el nombre a dicha parroquia. Se trata de esa práctica ilusionista de cambiar todo para que todo siga igual, o de cambiar los nombres de las cosas para esconder que las realidades heredadas siguen igual o peor que antes. Así pasó con el nombre del país, del escudo, de la moneda, del huso horario, de las empresas expropiadas, de parques, de montañas, de ministerios y ahora hasta de parroquias. Son “rebautizadores” del fracaso que ante su incapacidad de cambiar las cosas de verdad, apelan a la populista y burda práctica de llamarlas distinto para exhibirlo como un logro o una reivindicación histórica. En el caso de nuestra querida parroquia, pretenden justificar el fracaso de su vieja gestión, desenterrando un pasado de casi quinientos años. Claro que es más fácil destruir una estatua en una plaza que someter el hampa desbordada que tiene azotado al pueblo actualmente, así como es más fácil cambiarle el nombre a una parroquia que construir viviendas, vialidad y servicios públicos acordes con un país petrolero.
En todo caso, aprovechando que al menos están hablando de Juan de Villegas, desde aquí los instamos a que vayan más allá del cambio del nombre y conviertan a la parroquia en un municipio autónomo para que deje de ser el “patio trasero” de Barquisimeto y pueda contar con una autoridad local electa por el pueblo que saque del abandono a ese populoso sector. Nuestra propuesta concreta ha sido la de integrar las actuales parroquias Juan de Villegas, Aguedo Felipe Alvarado y Buena Vista, para convertirlas en un nuevo municipio que conforme junto a Iribarren y Palavecino un Distrito Capital como está previsto en la Constitución. En los próximos días propondremos al Concejo Municipal de Iribarren que de igual forma que están buscando firmas para cambiarle el nombre a la parroquia Juan de Villegas, le preguntan también al pueblo si quieren convertirse en un municipio autónomo con un alcalde propio. Nos sorprende mucho escuchar a algunos concejales llenándose la boca diciendo que Juan de Villegas es la “parroquia más grande de Latinoamérica” sin advertir que dicha aseveración es la causa de su estado actual de abandono. No puede haber parroquias periféricas tan grandes porque se hacen ingobernables, lo conducente es convertirlas en municipios como ha sucedido en otros casos como por ejemplo el municipio San Francisco en Maracaibo, o como también se pretende hacer con Catia en Caracas.
Pónganle el nombre que quieran, pero conviertan a la actual parroquia Juan de Villegas en un municipio autónomo. No se trata de maquillar el fracaso, es hora de hacer cambios estructurales para mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo. Atrévanse.
(@chatoguedez)
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