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¡BRAVO IRIS!
De los mismos creadores de “los gallineros verticales”, “las areperas socialista”, “los container de pudreval”, “la desaparición del cemento”, “la mafia de la cabilla”, “el bolívar fuerte”, “las petrocasas”, “los refugios permanentes” y “las multas a los consumidores de energía”, llega ahora la nueva tragicomedia de la revolución bonita “liberen a los presos” protagonizada por Iris Varela.
Y es que el pasado 31 de julio la flamante recién designada ministra de asuntos penitenciarios Maria Iris Varela dijo en una entrevista cosas como estas: “Después de que descongestione las cárceles, lo demás viene solito. Para mí, el logro no será abrir cárceles, sino cerrarlas. Por ejemplo, yo quiero cerrar La Planta y lo haré. En las cárceles hay personas que no comportan peligro para la convivencia ciudadana, como las que hurtan sin violencia. Pueden pagar su delito fuera de la prisión. Vamos a empezar a ejecutar el plan de descongestionamiento en tres cárceles: La Planta, Uribana y Sabaneta, las que están más críticas. De 50.000 presos del país 20.000 deben estar fuera de la cárcel. Ya están identificadas las personas que califican para una suspensión condicional de la ejecución de la pena. No quiero estar creando cárceles, porque la cárcel no ha solucionado el problema en absoluto”.
Cinco días después la ministra suspendió formalmente y de forma indefinida el ingreso a las cárceles de cualquier privado de libertad proveniente de los cuerpos policiales o del poder judicial. ¡Bravo Iris! ¿Cómo no se les había ocurrido antes? Si el problema era el hacinamiento carcelario entonces la solución no podía ser otra que soltar a los delincuentes existentes y dejar de meter nuevos reclusos. Problema resuelto.
Pero, ¿Quien le explica a la “fosforito” que lo de las cárceles no es un problema en sí mismo sino tan solo un capítulo del círculo vicioso de la violencia y la delincuencia que está desbordada en Venezuela como nunca en su historia?¿Quién le podrá informar que horas después de su medida se congestionaron de reclusos todos los recintos policiales del país?¿Será que la ministra no sabe que las mafias también existen en los cuerpos policiales donde se reproducirá inmediatamente el drama carcelario?¿Entenderá Iris que el verdadero problema de fondo es la delincuencia que azota a la población desprotegida y que la principal causa es la impunidad y la corrupción existente?¿Cómo pretende la nueva burócrata contribuir con el principal problema de los venezolanos estimulando más impunidad soltando a veinte mil presos y cerrando las cárceles?¿Sabrá esta mujer que decir que robar no es delito es a su vez otro delito que se llama apología?
La ministra está por encima de la ley y de los jueces al decretar que “las personas que hurtan sin violencia no comportan peligro para la convivencia ciudadana” y que no deben cumplir con su condena legal de prisión establecida en el código penal. Nos imaginamos que habla por sí misma y por sus compañeros de bancada que ha tenido en los más de diez años de ejercicio parlamentario. Igualmente viola la separación de poderes al obligar a los jueces a soltar presos y a impedirles privar de libertad a los nuevos condenados. Pero lo más grave es el flaco favor que le hace a la población venezolana que está esperando desde hace tiempo una acción efectiva por parte del gobierno para combatir el hampa y la inseguridad. En vez de humanizar y controlar las cárceles como es su deber, prefiere trasladar ese drama a la sociedad toda convirtiendo al país entero en una gran cárcel. En vez de hacer una amnistía política decretan un indulto genérico y generalizado a la delincuencia común. Simplemente un absurdo y una vergüenza.
Pero la culpa no es del ciego sino de quien le da el bastón. A Chávez lo único que se le ha ocurrido este año de crisis aguda en el país es crear más burocracia. Creó primero el ministerio de la juventud tan solo para que Maripili pudiera cantarle serenatas en los consejos de ministro y en cada despedida. Y luego premió a Iris designándola como ministra para los asuntos penitenciarios con las consecuencias ya vistas. La verdad es que lo que sí hizo metástasis fue el fracaso de un gobierno ahogado en burocracia y corrupción que no es capaz de solucionar ningún problema real a la población. No se extrañen si esos presos salen de la cárcel con el carnet del PSUV en el bolsillo. O quizá los veamos en las milicias Kaláshnikov en mano.
Lo que merecemos los venezolanos es que se haga justicia y se cumpla la ley, que todos tengan un juicio con celeridad procesal, que los inocentes salgan, que los culpables paguen condena justa en recintos penitenciarios dignos y seguros, que se depure las fuerza pública y se acaben las mafias, y que se combata de verdad la delincuencia sin hacerle apología desde el propio gobierno. Pero para eso se necesita un presidente democrático con voluntad política y en sintonía con las expectativas de la población. ¡Pronto, muy pronto!
JOSÉ IGNACIO GUEDEZ
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