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EL ASESINO DE BOLÍVAR
Hace ya un año de la exhumación de los restos de El Libertador ordenada por Chávez con el fin de ratificar la identidad del cadáver que reposa en El Panteón y de investigar las causas de su muerte. Debemos recordar que este extravagante, costosísimo y casi esotérico capricho del caudillo, se sustentaba en la hipótesis de que la oligarquía colombiana había asesinado a Simón Bolívar, a pesar de que la historia reseñaba una muerte por enfermedad de tuberculosis. Chávez no podía dormir tranquilo sin resolver tamaño misterio, y al mejor estilo “Cold Case” y con el dinero de todo un pueblo a su disposición, decidió asumir la épica causa de desenterrar el pasado, lo que sin duda es mucho más fácil que resolver los problemas del presente.
Ya el año pasado se habían revelado los resultados del estudio de ADN realizado a los restos de El Libertador, los cuales no arrojaron ninguna novedad. El mismo vicepresidente Elías Jaua se había apresurado a llamar al programa La Hojilla la noche del 23 de septiembre de 2010 para informar que “los restos encontrados en el panteón son los de un hombre entre 45 y 50 años, blanco, caucásico, bien nutrido y con características de jinete” (cita textual). O sea, Simón Bolívar era un “oligarca”. Algunos fanáticos se quedaron esperando algún hallazgo que pudiera validar alguna tesis revolucionaria que asociara a Bolívar a la figura de Chávez convirtiéndolo en un representante histórico de la lucha de clases. También decepcionó un poco a los incautos que el gobierno revolucionario apartara a un lado la tesis del asesinato, esto debido a la ausencia de pruebas científicas pero también a la nueva amistad entre Chávez y Santos que hacía inoportuno aquel grito delirante de venganza. Lo cierto es que no se volvió hablar del tema hasta hace apenas unos días cuando nos sorprendieron con una cadena sobre el particular.
Esta vez fue en un auditorio solemne donde otra vez Elia Jaua leyó los resultados científicos con algunas sutiles diferencias al anterior, como por ejemplo la sustitución de la palabra “caucásico” por la de “mestizo”. Se apoyaron en el coordinador del equipo, quien irónicamente fue un español, para darle un contenido más científico y rimbombante a sus intrascendentes conclusiones. Fue así como de la manera más académica y elegante posible nos dijeron que no se había podido comprobar absolutamente nada, ni que murió por tuberculosis, ni que murió asesinado. Lo cierto es que perdimos los reales. Claro que este vacío científico fue llenado inmediatamente por el juicio místico del Comandante Chávez quien sentenció el acto vía telefónica con las siguientes palabras: “Yo creo que mataron a Simón Bolívar. Creo que lo asesinaron. Lo digo y asumo mi humilde responsabilidad ante el pueblo y ante la historia. No tengo pruebas, no sé si las tendremos, pero son las circunstancias.”.
Ahora bien señor presidente, ya quedó claro que nunca vamos a saber a ciencia cierta las causas de la muerte de Bolívar hace dos siglos. Lo que sí podemos comprobar hoy son las causas de la muerte del Bolívar contemporáneo, de su legado y memoria, y de la moneda que lleva su nombre. Usted destruyó su legado histórico cuando insistió de forma fraudulenta en la aprobación de la reelección indefinida contraviniendo la advertencia bolivariana de que “nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder”. Usted mata la memoria de Bolívar cada vez que lo asocia a su enemigo histórico Carlos Marx quien se refirió a nuestro Libertador como “el canalla más cobarde, brutal y miserable”. Bolívar creía en la democracia representativa y en las libertades individuales, al punto que definía la democracia y la libertad como “el poder que tiene cada hombre de hacer cuanto no esté prohibido por la ley”. Nada que ver con el régimen comunista donde un Estado opresor reduce a los ciudadanos a soldados o esclavos como sucede hoy en Cuba. Ni hablar de esa “ex moneda” que lleva su nombre, ese “Bolívar” que ustedes bautizaron como “Fuerte” justo antes de devaluarlo dos veces seguidas, empobreciendo así a la población. Entonces, ¿Quién mató a Bolívar de verdad?
Yo no sé sí Bolívar fue asesinado, pero sí estoy seguro que desenterrarlo para que un español examine sus restos y utilizarlo doscientos años después como pretexto para justificar la cuarta reelección seguida de un militar comunista como usted, es simplemente matarlo de nuevo. No vamos a permitir que siga desenterrando el pasado mientras sepulta el futuro de la nación, Los venezolanos nos merecemos un presidente bolivariano de verdad que se avoque a resolver los problemas actuales que abundan y que en vez de tratar de cambiar el pasado se dedique a cambiar el destino de la patria para enrumbarla hacía el progreso y la modernidad. La muerte de la memoria histórica de Bolívar no quedará impune.
JOSÉ IGNACIO GUEDEZ
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Saludos cordiales Señor José Ignacio Guédez.
ResponderEliminarLeí su artículo y me pareció muy interesante y por lo demás muy contundente en la respuesta al señor presidente....está más claro que el canto del gallo de la pasión.
Sin duda alguna que no se puede esperar menos de un individuo que está obsesionado por esa cosa llamada marxismo....posiblemente el señor presidente jamás ha leído nada relacionado con ese sujeto...el tal Carlos Marx.
Lo que si es creo que está al borde de la locura de tanto rendirle pleitesía y rendirle culto a la personalidad de otro energúmeno comunista...usted sabe...me refiero al mentado fidel castro.
Bueno, digo yo, no?
De acuerdo con usted. saludos y gracias por comentar la entrada
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