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LA GRAN ESTAFA

Vamos al grano, el gobierno que lidera el “presidente-comandante” Chávez está estafando a los venezolanos de la manera que explicaremos a continuación.

Lo primero que hay que decir es que todos los ingresos del Estado que son administrados por este gobierno provienen del capitalismo puro y duro. Por una parte están los impuestos que pagan los ciudadanos y las empresas producto de sus actividades económicas, y por la otra está el ingreso petrolero, producto de la transacción en moneda extranjera de nuestro petróleo en el mercado internacional capitalista (salvaje) basado en la demanda y en la oferta.

Dicho dinero público, que debiera ser utilizado para mejorar los servicios colectivos (agua, luz, transporte, salud, educación) y la infraestructura nacional; está siendo utilizado en cambio por este gobierno para comprar empresas capitalistas ya consolidadas (nacionales y extranjeras). Ejemplos de esto abundan pero podemos recordar CANTV, Banco de Venezuela, Hotel Hilton, La Electricidad de Caracas, las Empresas Básicas de Guayana, los proveedores petroleros, areperas, Éxito y Cada, para citar solo algunas. El caso es que estas estatizaciones aumentan el gasto público no productivo generando inflación. Antes de la estatización estas empresas le generaban ingresos al gobierno mediante el pago impuestos, y luego de que las compra el Estado dejan de generar ingreso para generar gastos en virtud de sus operaciones deficitarias.

Desde el punto de vista del ciudadano (el pueblo) es un perder-perder-perder. En primer lugar perdemos cuando el dinero público (de todos los venezolanos) no se destina a solucionar los problemas públicos (que padecemos todos los venezolanos) o al gasto social. Luego perdemos cuando esas empresas, que ya estaban ahí y generaban beneficios, dejan de ser eficientes y se reduce la oferta de bienes y servicios de calidad. Finalmente perdemos cuando, producto del aumento del gasto público, se nos diluye el ingreso familiar gracias a los aumentos de los precios en virtud de la inflación.

Lo cierto es que, luego de durar una década fracasando con inventos como gallineros verticales, fundos zamoranos y cultivos oligopónicos, el gobierno recurre ahora a la estrategia de comprar cosas ya hechas para cambiarles el nombre y mostrarlas como producto de su propia gestión. Peor aún, escoge empresas capitalistas exitosas para pintarlas de rojo y decir que son socialistas. Por ejemplo, la banca pública chavista ha fracasado rotundamente como se puede evidenciar en los resultados del banco del pueblo, el BIV y banco de la mujer, entre otras instituciones quebradas. Por eso el gobierno compra el flamante Banco de Venezuela, emblema de la banca privada internacional, y lo exhibe ahora como su logro, como si ellos lo hubieran creado. De la misma forma va a suceder con las cadena de mercados Éxito y Cada, las cuales están destinadas a tapar el fracaso de Mercal.

En la práctica el socialismo de Chávez consiste en utilizar el dinero que genera la venta del petróleo en el mercado capitalista internacional, para estatizar empresas capitalistas exitosas. Claro que como dijimos eso genera inflación y causa incluso la devaluación de la moneda como vimos recientemente, ya que llega el punto que el gobierno necesita más bolívares para pagar las extensas nóminas públicas que aumentan con las estatizaciones. Por lo tanto termina siendo el pueblo el que paga con su pobreza el fracaso del modelo estatista, el cual está destinado a colapsar cuando los precios del petróleo bajen y el gobierno se quede sin plata para mantener tantos negocios que como vemos van desde una arepera hasta un banco.

En ninguna parte del mundo el comunismo ha sido capaz de generar bienestar o beneficio económico alguno. Sin embargo Chávez se da el lujo de desempolvar esa reliquia obsoleta de la historia, gracias al privilegio de contar con el petróleo de los venezolanos para financiar ese modelo. No es exagerado decir entonces que el comunismo de Chávez se financia con el dinero capitalista de los Estados Unidos que nos compra el petróleo al día y a precios de mercado.

Si a lo anterior le agregamos la corrupción, el autoritarismo, la represión, el cerco mediático y el secuestro institucional, podemos dimensionar en su justa medida la tragedia que vive el país. Chávez se está apoderando de lo nuestro con nuestro propio dinero y está utilizando el capitalismo para destruirlo y para crear un espejismo llamado socialismo. Es incapaz de construir nada pero quiere robarlo todo para satisfacer su ego narcisista y poder ser él el que haga la arepa, otorgue el crédito, provea el mercado, batee el jonrón, maneje el tractor y cante las mañanitas. Quiere reducir todo un país a su capricho personal y ser el jefe absoluto de treinta millones de personas. Mientras tanto tendremos que seguir financiando su irresponsable proyecto, aguantando los embates de la devaluación, la inflación y el desempleo.

Esta es la gran estafa, robar al pueblo en su propio nombre. Solo una Asamblea Nacional equilibrada y responsable podrá revertir esta tragedia. Castiga al ladrón. (twitter: @chatoguedez)




JOSÉ IGNACIO GUEDEZ

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