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LA TALANQUERA

Luego de que el presidente Chávez confesara en Aló Presidente sus dudas sobre la lealtad de los próximos candidatos del PSUV y su temor de perder la mayoría en la Asamblea Nacional, los actuales diputados se activaron de forma inmediata para comenzar a discutir un reglamento que impida o sancione el cambio de tendencia política durante el ejercicio de la función parlamentaria, lo que comúnmente se conoce como “saltar la talanquera”.

Vale decir, mientras se pueda, que tamaña aberración constituye una inconstitucionalidad más de este régimen golpista de naturaleza y oficio, ya que el artículo 201 de la constitución reza textualmente que: “los diputados o diputadas son representantes del pueblo y de los Estados en su conjunto, no sujetos o sujetas a mandatos ni instrucciones, sino sólo a su conciencia. Su voto en la Asamblea Nacional es personal”.

Ciertamente la constitución “bolivariana” plantea una democracia participativa en sustitución del sistema representativo del pasado, razón por la cual la representación parlamentaria no responde a criterios políticos partidistas sino a criterios territoriales con responsabilidad individual. Igualmente está consagrado claramente el principio de libertad de conciencia que permite (y obliga) a los diputados a votar cada decisión según su criterio personalísimo. Incluso se prohíbe expresamente que los diputados sigan mandatos o instrucciones partidistas, lo cual hacen ya descaradamente en el actual parlamento.

Sobre este punto siempre traigo a colación una anécdota que tuve la oportunidad de presenciar cuando era un asesor jurídico de la Asamblea Nacional, recién comenzado el primer período parlamentario luego de aprobada la actual constitución. El día de la instalación de esa Asamblea los diputados se ubicaron en sus curules interpretando el novedoso espíritu constitucional, atendiendo a un criterio territorial y no partidista como había pasado hasta la fecha. De esa manera los diputados de Lara se sentaron juntos, al igual que los diputados del resto de los estados, quedando mezclados entre ellos chavistas, adecos, copeyanos, etc. Por primera vez en ese hemiciclo, las bancadas llevaban los nombres de las regiones y no de las parcialidades políticas Sin embargo no pasó un mes antes que la directiva de esa Asamblea, dominada por el otrora MVR, cambiara el criterio, inventando el concepto de los “grupos de opinión parlamentaria” para justificar la creación de bancadas políticas al estilo “cuartorepublicano” y poder así bajar con comodidad las líneas partidistas emanadas de Miraflores.

El hecho es que la mayoría política reinante ha traicionado el espíritu de su propia creación constitucional para privilegiar los intereses partidistas en formato viejo de “cúpula podrida” y “democracia representativa”. Pero quieren llegar ahora al colmo de criminalizar un deber (ni siquiera un derecho) constitucional como es la libertad de conciencia y el carácter personal del voto en el ejercicio parlamentario, hasta el punto que se prevé la inhabilitación política de cualquier diputado que ose incumplir una instrucción de Chávez. Lo único que puede ser sancionable, según el criterio constitucional, es justamente seguir ciegamente las líneas partidistas por encima de los intereses de las regiones y del propio criterio personal. Sería como meter preso a quien se niegue a cometer a un delito.

Lo cierto es que el caudillo apela a la amenaza, la coacción y la ilegalidad para tratar de resguardar su menguada hegemonía política. Teme quedarse solo y sin haber escogido todavía a los candidatos del PSUV para las elecciones parlamentarias, ya prevé traiciones a sus caprichos. Pero que se sepa, el salto de “talanquera” en el parlamento es un derecho. En todo caso, el que está saltando la “talanquera constitucional”, es Chávez. (twitter: @chatoguedez)

JOSÉ IGNACIO GUEDEZ

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