El aparato propagandístico y el abuso de poder
del gobierno es tan fuerte que han logrado desviar la atención de su debacle,
trasladando sus propios problemas a la acera de una oposición, donde existe
todavía un sector militante de esa “antipolítica” que aunque no lo quiera
siempre termina haciéndole el juego a Chávez. El momento de la oposición no
puede ser más estelar, luego de unas primarias históricas y un candidato
enérgico que está recorriendo todos los días el país, llevando un mensaje de
inclusión, paz y progreso. Por su parte el momento del gobierno no puede ser
más dramático, con un comandante – presidente – candidato – jefe de partido,
enfermo y ausente de la vida pública nacional. Ante este panorama, el gobierno
ha recurrido a la estrategia de sustituir la vida real donde no tienen ni
candidato, por un mundo utópico creado a base de encuestas falseadas que
lamentablemente en Venezuela siempre han sido muy fáciles de comprar y manipular.
Esa burda estrategia debería darnos risa, si no
fuera porque algunos voceros asociados con la oposición cayeron en la trampa.
Por cierto se trata supuestamente de los más avezados y experimentados. El hecho es que mientras Chávez tiene un año
padeciendo de un cáncer recurrente y se la pasa incomunicado y fuera del país
la mayor parte del tiempo, algunos han preferido dudar más bien de Capriles que
ganó rotundamente las primarias y está haciendo campaña todos los días.
Sorprende ver a gente inteligente repetir la matriz del gobierno, creada como
pote de humo para ocultar la ausencia cada vez más determinante de Chávez y los
problemas internos que genera ya la inminente sucesión en las filas
revolucionarias. ¿Quién tiene problema con su candidato, el PSUV o la Unidad ? Por Dios, la vida
real no puede ser sustituida por una encuesta hecha por un ex ministro hermano
de un banquero ladrón como Chacón o un mercenario como Schemell, cuyo
prontuario en la falsificación de encuestas es harto conocido. Claro que algunas
viudas de las primarias como Rafael Poleo y Enrique Mendoza tienen el derecho
también de enterrarse políticamente en la fosa común que la historia le tiene
reservada a los colaboracionistas del régimen que se creen más grande de la
unidad y que su ego no les cabe en la
Mesa.
Otra contradicción absurda es la que tiene que
ver con el tema de la unidad, la cual está más consolidada que nunca en virtud
de un programa común, unas primarias exitosas y la creación de una tarjeta
propia de la MUD. La unidad es un hecho
consumado cuyo mayor logro es la de un candidato único que está haciendo
campaña con la ayuda de todos los partidos y organizaciones de la oposición.
Pero algunos, por razones mezquinas y cálculos individuales que se reservan,
han desempolvado la diatriba de la “tarjeta única” para chantajear a algunos
partidos y poner en duda la tan costosa unidad que hemos logrado. Más allá de
los tecnicismos, la Mesa
decidió crear una Tarjeta Unitaria con el símbolo de la Unidad a través de la cual
se va a canalizar todos los esfuerzos de la campaña. La creación de esta
tarjeta es un gran logro y avance que lamentablemente se ha visto opacado por
malcriadeces de algunos perdedores de las primarias. La decisión tomada por la MUD (antes de las primarias
para evitar justamente posiciones interesadas basadas en el resultado) es que
la creación de la Tarjeta
de la Unidad no
impide que algún partidos de la alianza pueda, si así lo desea, acompañar esta
tarjeta con la suya, como ha sucedido siempre en la política electoral
venezolana y como sucederá en el 7 de octubre en las filas del llamado “Polo
Patriótico”. La buena noticia es la
existencia de una Tarjeta de la
Unidad capaz de convocar a los independientes, a los no
alineados y hasta los chavistas arrepentidos. Pero será bienvenida cualquier
otra tarjeta con peso propio que decida sumarse en el tarjetón a favor de la
candidatura de Capriles. ¿Quién puede
decir con seriedad que mientras más se repita el nombre de Capriles en un
tarjetón plagado de la opción chavista nos resta voto? ¿Bajo que argumento se
le puede prohibir a Primero Justicia que inscriba a Capriles en su tarjeta
luego de todo el fortalecimiento que ha tenido ese partido en los últimos años?
La política al revés, ahora a alguien se le ocurrió que mientras menos partidos
inscriban a nuestro candidato presidencial mejor. Ahora, negarle una tarjeta
con fuerza al candidato es un mérito. Sin duda la antipolítica no duerme. Hay
muchos partidos pequeños que tienen razones sobradas para adscribirse a la
tarjeta unitaria, pero también hay tarjetas con pesos específicos que bien
pueden acompañar (para sumar) la tarjeta de la Unidad en una alianza
perfecta en el tarjetón. Ni a Chávez, que sí tiene un partido único de verdad,
se le ocurre prohibirle a las organizaciones del Polo Patriótico que lo
inscriban en el tarjetón del 7 de octubre.
El hecho cierto es que vamos muy bien, tenemos
programa común, candidato único y tarjeta de la Unidad. Las encuestas serias
dan cuenta de una tremenda oportunidad de derrotar al propio Chávez y mucho más
a otro candidato chavista. Estamos casi seguros que Chávez se inscribirá ante
el CNE para luego generar una sustitución de su candidatura por un sucesor que
quede bajo su foto y nombre en el tarjetón. Pero allá ellos con su drama y su
repartición de herencia. Nosotros seguiremos trabajando arduamente para lograr
el triunfo de Capriles este 7 de octubre, contra quien sea. Así será.
JOSÉ IGNACIO GUEDEZ
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