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SU ÚLTIMA RENDICIÓN DE CUENTAS
No hay duda que Chávez adelantó su rendición de cuentas en la Asamblea para aprovechar el
tratamiento especial recibido para viajar a Nicaragua y lograr así lucir más sano de lo que está
con un maratón de casi medio día. Prueba de esto es que a los dos días fue suspendido el recién
reinaugurado programa Aló Presidente y a la fecha que escribo estas líneas sigue Chávez sin reaparecer. Se trató de una puesta en escena para combatir la matriz de opinión relacionada con la enfermedad del presidente, luciendo recuperado, al menos por un día.
En cuanto al contenido, vimos a Chávez reeditar la estrategia del año pasado, luciendo conciliador y más amplio de lo normal, al menos en las formas. Por momentos parecía un show humorista, hasta que Alfredo Ramos tomó la iniciativa de interrumpirlo para aterrizar tanta habladera estéril en una demanda concreta relativa a la inclusión de los trabajadores por cuenta propia en el sistema de seguridad social, promesa incumplida y deber constitucional de más de una década. A partir de ahí, otros diputados de la Unidad se animaron a intervenir de la misma forma que lo había hecho Ramos, rompiendo el aburrido protocolo. El diputado Caldera también se atrevió a proponer cosas concretas en pro del combate a la delincuencia, tema sobre el cual el mandatario no pudo rendir cuentas de forma adecuada. Julio Borges por su parte, lo interpeló sobre las cifras de construcción de viviendas, dejando en evidencia la mentira oficial al respecto. Finalmente, María Corina despertó a la audiencia cuando dejó claro que las expropiaciones de este gobierno han sido en la práctica robos, lo que ofendió a Chávez y por supuesto a las “focas”.
El caso es que este inédito e improvisado dialogo ocurrido en el seno de la Asamblea entre diputados de oposición y el presidente de la república, dejó en evidencia que Chávez no aguanta el más mínimo debate, mucho menos en igualdad de condiciones. De hecho llegó a confesar que él no ha debatido y no lo hará con nadie, salvo aquella excepción con Claudio Fermín a quien todavía recuerda con nostalgia. Como buen patotero, necesita de sus secuaces para que apabullen y cayapeen a sus retadores que en este caso lo único que hicieron fue levantar la mano para ejercer un derecho de expresión en calidad de diputados para hacer propuestas y solicitar cuentas sobre temas que atañen a la población. Sí este ejercicio casi sumiso dentro de un parlamento, es merecedor de sanciones y de repudio oficial, es porque ya no estamos en democracia plena, sino dentro de un régimen personalista y arbitrario que todavía hace concesiones si le conviene. Otros diputados del Psuv en su ignorancia legítima, llegaron a decir que Chávez había permitido que hablaran diputados de la unidad como un acto magnánimo único en el mundo. Evidentemente estos boliburgueses no usan la televisión satelital que todos tienen para culturizarse sobre verdaderas rendiciones de cuentas en otros países como España, por ejemplo, donde el presidente pasa horas, no hablando pistoladas sino escuchando y respondiendo los planteamientos de la oposición, amén del escrutinio de los medios de comunicación que ya no existe en Venezuela.
Lo cierto es que los diputados de la unidad hicieron buen equipo y lograron capitalizar la rendición de cuentas de Chávez, generando opinión y robándole la escena a la vedette. Ramos logró evidenciar el retardo de las leyes en materia de seguridad social, Caldera le dio una cátedra en materia de seguridad, Borges lo dejó como mentiroso y María Corina calificó correctamente su abusiva política confiscatoria que ha perjudicado a toda la población hoy abatida por el desempleo, la inflación y el desabastecimiento. Y hablaron además en nombre de la mayoría de la población que votó por ellos. Bien por nuestros diputados. El cambio viene y nada lo detiene.
JOSÉ IGNACIO GUEDEZ
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