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DETRÁS DE UNA GRAN MISIÓN HAY UN GRAN FRACASO

La estrategia de Chávez para burlar el referéndum revocatorio celebrado en 2004 fue, además de retrasarlo con todas las triquiñuelas posibles para ganar tiempo, la creación improvisada de lo que hoy conocemos como “misiones”. Hasta ese momento, el gobierno había fracasado rotundamente en el área social luego de que desmantelara todos los programas de subsidios nacionales heredados de la administración anterior, solo para sustituirlo por aquel adefesio y monumento a la corrupción que se llamó “Plan Bolívar 2000”.

Fue con fines electorales y por necesidad política a las puertas de una consulta que amenazaba con revocar su mandato, que Chávez lanzó las primeras “misiones” con la asesoría y colaboración del gobierno cubano. No sería un exceso decir hoy que las misiones existen gracias a la oposición y a su empeño en materializar aquel traumático referéndum revocatorio. Lo cierto es que las misiones le dieron dividendos electorales a Chávez hasta el punto que han sido utilizadas como tema de campaña o chantaje político en todas las elecciones posteriores.

Pero los resultados de la última elección parlamentaria, en la que la oposición alcanzó finalmente una contundente mayoría electoral a nivel nacional, prendieron las alarmas del gobierno, advirtiendo el agotamiento de las ya devaluadas “misiones” como argumento de campaña. A los doce años continuo de gobierno y luego de haber administrado la fortuna petrolera más grande de la historia, comienza a perder trascendencia el “barrio adentro” de la cuadra o el “mercal” de la esquina, para un pueblo que no tiene plata ni para comprar comida y medicina, y que tiene que vivir sin agua, sin luz y sin seguridad.

Por esta razón es que ahora a las puertas de una nueva campaña presidencial que puede concluir con la salida del poder del megalómano, a este viejo y cansado gobierno solo se le ocurre repetir la estrategia del chantaje rentista lanzando ahora dos nuevas misiones, a saber, Vivienda y Agro Venezuela. La misma receta, tapar el fracaso previo con propaganda proselitista. Y es que el discurso de las misiones se ha convertido en el eterno, repetitivo y vacilador cuento del “gallo pelón”. Además, nuevamente se nota la indolencia de un gobierno que solo reacciona y se ocupa de los problemas de la gente, cuando está en campaña y tiene algo que perder. Pero esta vez tiene que rendir cuentas primero de los doce años de gestión y de los miles de millones de dólares despilfarrados y dilapidados que se han generado por la renta petrolera pero que no se convirtieron en soluciones para el pueblo.

Las segundas partes casi nunca son buenas, y en este caso que se trata de una estafa ya comprobada, estamos seguros que fracasará la reencauchada estrategia de comprar votos a costa de las necesidades de la gente. Si el pueblo hoy no tiene vivienda es culpa de Chávez y de más nadie, y si la producción nacional agroindustrial está por el piso es culpa de Chávez y de su modelo trasnochado. La gente podrá censarse uno y otra vez con legítima expectativa de resolver su problema, pero ya sabe que este gobierno no cumple y comienza a preguntarse dónde están los reales del petróleo. ¿Es que acaso vamos a vender nuestra democracia y permitir la división de nuestra sociedad a cambio de una misiones majunches que no resuelven los verdaderos problemas de la población?

Chávez ha devaluado el bolívar dos veces en menos de año y medio, al tiempo que está endeudando salvajemente a la nación. Y todo esto con el precio del barril de petroleo por encima de los cien dólares, o sea, casi el triple de lo presupuestado. En resumen, el gobierno esta “podrido en plata”, como ningún otro de nuestra historia. Y aún así, luego de doce años y para pedir el voto para su cuarta reelección consecutiva, pretende convencer mostrando maquetas y entregando llaves virtuales que no abren ninguna puerta. Muy difícil.

De “Barrio Adentro” a “Vivienda Venezuela” hay ocho años de demagogia, incapacidad y corrupción. La verdadera misión que necesita Venezuela es la de democratizar la riqueza petrolera para que se traduzca en salud, vivienda, educación y pensiones para todo el pueblo. Además no hay “misión” que supere la democracia, el progreso y la convivencia pacífica; que es lo que vamos a alcanzar en 2012, con unidad, fe y trabajo.


JOSÉ IGNACIO GUEDEZ

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