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El delirio de las areperas



Recientemente un importante líder sindical de Caracas me dijo en un encuentro informal la siguiente reflexión: “nosotros somos el único pueblo que se cala que el presidente de la república cierre empresas e industrias, para abrir areperas”.
Este comentario que había pasado desapercibido en la amena platica que sostuvimos, cobró relevancia cuando a los pocos días presencie por televisión una cadena en la que el presidente hablaba de su meta de construir en 2011 areperas socialistas “por todos lados”, incluso en “Brasil, Cuba y Argentina”.
El presidente hablaba del tema como si se tratara de una política de Estado trascendente para el país, tratando quizá de disimular el hecho de que en un año completo no habían podido abrir más de una decena de areperas revolucionarias. Llegó al colmo de decir que con las areperas Venezuela se iba a convertir en una “potencia del maíz” y “no solo del petróleo”.
A partir de ese momento entendí en su máxima expresión el comentario que advertía el contraste entre la política de expropiaciones y persecución a la inversión, versus el delirio de las areperas.
El problema es que Chávez realmente cree que abrir diez “taguaras” para vender arepa es un logro de la revolución y una medida capaz de combatir la crisis económica que estamos viviendo.
O sea, que con el petróleo venezolano llegando a cien dólares por barril y luego de haber percibido una fortuna en excedentes petroleros, a Chávez lo que se le ocurre es abrir areperas socialistas.
Se trata de una estafa y una burla al pueblo que no podemos subestimar por mas banal que parezca el tema de entrada. En este momento estamos importando maíz para satisfacer la demanda nacional, al igual que sucede con la mayoría de los rubros que producimos cada vez menos en nuestro país.
Ni hablar del parque industrial, el cual se encuentra totalmente destruido y amenazado de muerte por una revolución “troglodita”. Pero la buena noticia revolucionaria es que a pesar de que la escasez y la inflación impactan diariamente en la dieta de los venezolanos, existen en todo el país diez areperas ubicadas estretegicamente (en Fuerte Tiuna por ejemplo) para satisfacer la demanda de alimentación balanceada de casi treinta millones de personas. Y si tiene suerte puede que la arepa se la prepare algún ministro.
Además, siempre habrá chance para que los cientos de miles de desempleados producto de las estatizaciones, consigan una chambita en esta cadena que amenaza con desplazar a Mc Donalds.
Lo cierto es que, así como la política habitacional del gobierno consisten en “invadir un Galpón”, el plan nacional de empleo descansa sobre este ambicioso proyecto de abrir areperas hasta en Argentina.
Esto hay que asimilarlo en su justa medida para entender de una vez por todas que Chávez va a quebrar al país con su política bodeguera.
Sin embargo, estoy seguro que los venezolanos no nos seguiremos “calando” que el presidente cierre empresas e industrias para abrir areperas. Por eso, la mayoría se sigue consolidando en pro del cambio para rescatar al país y desarrollar políticas que atraigan la inversión, generen empleo y encamine al país hacia el desarrollo, el progreso y el bienestar colectivo.

Twitter: @chatoguedez

JOSE IGNACIO GUEDEZ

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