Archivo del blog

“DIME CON QUIEN ANDAS…”

La tragedia que vive hoy el pueblo libio debe servirnos al menos de alerta a los venezolanos, ya que no son pocas las similitudes entre la “Libia popular socialista” liderada por Gaddafi y la “Venezuela socialista” que está hoy a merced de Hugo Chávez. En primer lugar debo recordar que la empatía y compatibilidad de ambos “revolucionarios” no es una ocurrencia o conjetura personal temeraria, sino una evidencia histórica sustentada en las propias declaraciones públicas de Chávez, quien en reiteradas ocasiones ha expresado admiración por su colega hasta el punto que lo ha homenajeado otorgándole hasta dos replicas de la espada de Simón Bolívar.

Y es que no solo el discurso ideológico “pro-comunista” y “anti-imperial” es el mismo, sino que también es similar ese esquema de poder montado sobre el líder único e insustituible que debe permanecer a toda costa y para siempre en el poder, al igual que la estrategia de armar a la población civil con el fin de generar una guerra interna ante cualquier adversidad política, tal y como lamentablemente está sucediendo en Libia hoy día. De hecho, hace poco cuando Muamar al Gaddafi habló públicamente para ordenar la masacre de su pueblo, dijo la siguiente frase “yo no tengo palacio, ni tengo nada”. Le falto fue decir que era tan solo una “paja en el viento” y que su máxima ambición en la vida era “vivir en un rancho río abajo” como ha dicho varias veces Chávez para ocultar que es el hombre más rico y poderosos de Latinoamérica. Pero la característica más particular contenida en ambos regimenes, tiene que ver con el secuestro absoluto de la renta petrolera y la utilización personal y sin control de dicha riqueza. Tanto Libia como Venezuela son potencias petroleras secuestradas por revoluciones autoritarias y personalistas.

Aunque suene dramático, lo único que nos diferencia de Libia son los treinta años de más que tiene la tiranía de Ghaddafi en comparación con los trece años de revolución “chavista”, lo que equivale a decir que es cuestión de tiempo. Gracias a Dios en Venezuela tenemos una herencia democrática que ha servido de muro de contención ante la vocación dictatorial del régimen actual, lo que nos hace contar todavía con algunos espacios de lucha y sobretodo con la oportunidad cierta y valiosísima de rescatar la democracia de forma electoral. El 2012 puede ser el último tren que pase para llevarnos a la Venezuela democrática y para ahorrarnos episodios sangrientos como el que vive hoy el pueblo de Libia, que son típicos de las dictaduras comunistas. Ya hoy, luego de trece años, nuestra juventud tiene que hacer huelga de hambre y vigilias para reclamar derechos fundamentales, en nuestras manos está que las generaciones futuras no tengan que pagar con su sangre el precio de la libertad.

Mientras los pueblos del medio oriente se tienen que sublevar para saborear algo de democracia, nosotros todavía tenemos la oportunidad de decidir electoralmente entre democracia y dictadura. Nadie puede dudar a estas alturas que una nueva reelección de Chávez supone la muerte definitiva de la democracia y la llegada de un comunismo militarista. Nada es más elocuente que la simpatía, admiración y alianza que mantiene Hugo Chávez con los dictadores que oprimen los pueblos de Cuba, Libia, Irán y Bielorrusia, entre otros. El dilema actual no es entre “izquierda” y “derecha” como pretende vendernos el caudillo, sino entre democracia, donde conviven todas las ideologías, y dictadura donde existe solo un pensamiento único que excluye y oprime al resto de la población. Aprendamos del medio oriente, la operación “libertad” culminará con éxito en las venideras elecciones presidenciales. Estamos a tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario