Incapaz de prever la crisis y con una docena de años perdidos a cuesta, Chávez politiza (más bien electoraliza) el lamentable tema de las lluvias, ofreciéndole poco más de mil bolívares mensuales a unos damnificados que ya lo han perdido todo. Lo cierto es que con ese pírrico y tardío ingreso no podrán acceder de nuevo a una vivienda ni en mil años, por lo que solo les queda seguir esperando que el socialismo algún día construya masivamente viviendas populares, cosa que no ha hecho en más de una década a pesar de haber contado con el dinero suficiente.
Pero este estéril y electorero subsidio nos abre la puerta para insistir en el tema de la democratización de la renta petrolera y, específicamente de nuestra propuesta, el “cestaticket petrolero”. Para nadie es un secreto que ese dinero que Chávez dispone arbitraria e inconsultamente proviene de la venta de nuestro petróleo en el mercado internacional, la cual ha superado la expectativa del propio gobierno por varios años seguidos, lo que equivale a decir que la plata ha sobrado. A pesar de esto, el gobierno “socialista” ha sido incapaz de construir viviendas y combatir el déficit habitacional, hasta el punto que según la estadística oficial es superado en este tema por cualquiera de los gobierno de “la cuarta”. Lo cierto es que los pocos recursos que este gobierno ha destinado a la construcción de viviendas, se han perdido en burocratismo, ineficiencia y corrupción. Por otro lado los históricos beneficios legales como el de política habitacional han quedado totalmente fuera del alcance de los sectores populares que lamentablemente tienen que vivir en situación de hacinamiento y de alto riesgo ante las tragedias ambiéntales como la que estamos padeciendo hoy día.
¿Qué ha hecho el gobierno en estos doce años para resolver este problema? ¿Por qué el dinero producto de nuestro petróleo no se destina prioritariamente a estos temas de urgencia social? ¿Por qué nuestro gobierno sí construye vivienda con nuestro dinero en otros países mientras aquí se vive esta tragedia? Por esta situación venimos proponiendo para estos déficit sociales el “cestaticket petrolero” como subsidio permanente en materia de salud, pensiones, educación y por supuesto, vivienda. Se trata de distribuir anualmente parte del excedente petrolero directamente entre las personas más necesitadas, a través de bonos canjeables para gastos correspondientes a las cuatro áreas mencionadas que componen la seguridad social. En materia de vivienda, las personas podrían destinar sus subsidios para materiales de construcción, alquiler y hasta inicial en compra de vivienda, dependiendo del caso. Para esto solo se necesita voluntad política y una implementación adecuada. De hecho actualmente en el “imperio”, los Estados Unidos, el gobierno de Obama ha puesto en marcha un programa de vivienda conocido como “Plan 8”, a través del cual las familias con bajos ingresos obtienen un “vale” que sirve como subsidio para pagar el canon de alquiler de un hogar hasta los 900 dólares mensuales. ¿Cómo es que en la cuna del capitalismo salvaje se le garantiza techo a los más necesitados, mientras que en la Venezuela socialista tienen quedar damnificados para aspirar a una ayudita del gobierno? Este tipo de programas, además de proporcionar soluciones directas y concretas a la gente, reactiva la economía al dinamizar la demanda, trayendo consigo también beneficios indirectos y colectivos.
El gran reto que tenemos los venezolanos es saldar la deuda social acumulada, lo cual solo se puede hacer democratizando la riqueza petrolera para que llegue directamente a la gente y se convierta en inversión social. La verdad es que Chávez no ha pegado ni un bloque en doce años y ha preferido gastar el dinero de nuestro petróleo en armamento militar, campañas electorales y ayudas interesadas a otros países. No podemos seguir de emergencia en emergencia, tenemos que reconstruir Venezuela y para eso se necesita, no un comandante en jefe, sino un gobierno eficiente.
José Ignacio Guédez
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