Como el caudillo todavía no se atreve a cumplir su amenaza de expropiar a la Polar, recurre a la táctica militar del embargo con la que pretende arrodillar a esa empresa expropiando a sus proveedores claves. En una especie de terrorismo de Estado sin precedentes, Chávez anuncia domingo a domingo su nueva victima como si fuera una ruleta rusa que se juega entre los empresarios para satisfacer el morbo de un militar golpista que ha decidido abiertamente atracar a los venezolanos para adueñarse del país y su petróleo. Meses antes de la “expropiación” de Agroisleña, Chávez se dirigió a Lorenzo Mendoza en una de sus alocuciones para advertirle que la Polar iba a tener que comprarle el maíz a él, con lo cual quedaba evidenciado de antemano la verdadera intención detrás del posterior robo de la importante empresa de insumos agrícolas. Recientemente hizo lo propio con la proveedora de envases de vidrios Owens Illinois cuyo principal cliente en Venezuela es empresas Polar. Esta vez anunció su expropiación sin adelantar excusa en medio de sonrisas cómplices con su principal secuaz Elías Jaua. Queda claro que venderle algo a la Polar es considerado delito causante de confiscación por parte de este gobierno que tiene el poder (militar) de quitarle lo que quiera, cuando sea, a quien sea, sin necesidad de ningún requisito o procedimiento legal.
Claro que no son los empresarios precisamente las victimas de esta arremetida estatista, sino los trabajadores de esas empresas que tienen que quedar a merced de un nuevo patrono que no admite sindicato, criminaliza el derecho a huelga, desconoce el carácter progresivo de derechos laborales vitales como el HCM, discrimina abiertamente por razones políticas y es incapaz de proveer seguridad social adecuada a sus empleados. Hasta ahora todos los empresarios expropiados siguen haciendo dinero de alguna u otra manera y la mayoría de ellos están ya solventes fuera del país. Quienes han desmejorado su calidad de vida con la estatización ilegal e indiscriminada han sido justamente los trabajadores de esas empresas, tal como es el caso de las empresas básicas de Guayana, entre tantas otras hoy en día quebradas. Es por esto que quienes han defendido a la Polar públicamente no han sido sus dueños sino sus trabajadores, quienes saben que Lorenzo Mendoza es millonario aquí y en la China, con o sin empresas Polar. En cambio ellos se siente privilegiados por trabajar en una empresa prospera que ha sabido brindarle las oportunidades para progresar dignamente, cosa que no hace el estado ni con los maestros, ni con los médicos, ni con ningún profesional que tiene bajo su nómina pública.
Cualquier presidente socialista moderno y democrático, como Lula por ejemplo, estaría procurando que existan más empresas en el país como Polar, que produzcan en suelo patrio alimentos y bienes de consumo masivo, generando empleos a la población e ingresos fiscales al Estado. Cualquiera que viva de verdad en este siglo supiera que la Polar no es enemiga del gobierno, sino un aliado estratégico. Solo un “socialista” troglodita y militarista como Chávez, le declara la guerra, no a la delincuencia desbordada, sino a los inversionistas y productores nacionales, en perjuicio del bienestar social de su pueblo. El gobierno cuenta con las leyes e instituciones suficientes para regular y fiscalizar todas las actividades comerciales privadas, lo que no puede es sustituirlas por un monopolio estadal perverso donde no hay manera de intermediar en los conflictos, toda vez que depende de la voluntad de un solo hombre, el oligarca mayor, Hugo Chávez Frías.
Aunque el modelo de por sí es malo y ha fracasado en todas las latitudes probadas, vale decir además que en nuestro caso se trata de un gobierno inepto e incapaz que luego de doce años con todo el poder y dinero inimaginable admite que no sabe construir viviendas, que deja podrir toneladas de comida, que permitió el colapso del servicio eléctrico y que no supo al menos mantener en buen estado lo heredado como el caso del Metro de Caracas. Estamos hablando de un gobierno que ha fracasado con gallineros verticales, cultivos oligopónicos, cooperativas, saneamiento del Guaire y tantos otros ensayos donde se malgastó el dinero de los venezolanos a cambio de nada.
El derecho al trabajo digno y al progreso en libertad están en juego actualmente en Venezuela. Ya está claro que la propuesta trasnochada y comunista de Chávez solo nos dejará desempleo y delincuencia. Estamos obligados como pueblo a reivindicar el modelo económico y político consagrado en nuestra violada constitución. Todos a sus puestos, la lucha continúa y la estamos ganando.
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