“Nosotros somos seres humanos, no somos animales” fue una de las frases que escuchamos de los habitantes del sector La Sábila de la Parroquia Tamaca del Municipio Iribarren, hace unos días cuando realizamos un contacto directo casa por casa llevándoles el mensaje de la unidad y del cambio, tan esperado por esos rincones. Lo peor es que la aclaratoria no era necedad y hasta parecía pertinente ante el estado de abandono infrahumano que padece aquel lugar olvidado por la revolución.
A la entrada del sector se ven las ruinas de la única cancha deportiva tragada por el monte que alcanza ya los tableros de baloncestos que todavía resisten. Las pequeñas viviendas, reducidas aún más por los tanques y pipas llenas de agua salubre distribuida por camiones cisternas, no son refugio para una delincuencia que azota la zona con total impunidad y que no puede ser combatida por los dos únicos policías que duermen en colchones rotos tirados en el piso dentro de un módulo policial abandonado y saqueado. Las calles destrozadas hacen juego con casas derrumbadas, abandonadas o a medio construir que ahora son guarida perfecta de malandros.
A nuestra llegada la gente se deshogaba y nos pedía una sola cosa, que nos acordáramos que existían. Una señora, sin disimular su rabia, nos recordó cuando el gobernador de ese entonces y ahora candidato a diputado por el PSUV Luís Reyes Reyes, expresó públicamente que a La Sábila había que desaparecerla. Y en cierto modo parece que lo están logrando, poco a poco, de tanto abandono, la han ido borrando del mapa.
Nuestro compromiso fue claro, reivindicar el modelo constitucional de descentralización para que los recursos bajen a las alcaldía y gobernaciones y se destinen a la solución de la problemáticas de las comunidades, especialmente de las que están abandonadas como el caso de La Sábila. Controlar el dinero público para que no se vaya en regaladera y corrupción, al tiempo que fiscalizaremos la gestión de gobierno exigiendo resultados en materia de seguridad, vivienda, empleo y servicios públicos. Iremos a Caracas a defender al estado Lara y a hablar de la problemática de sus comunidades para procurar las soluciones apropiadas. Pondremos a La Sábila en el mapa nacional.
Pero sin duda que la propuesta más oportuna en el caso de La Sábila es la que tiene que ver con la ley del “cestaticket petrolero”, ya que de esta forma sus habitantes podrán obtener anualmente beneficios directos en materia de salud, vivienda, educación y pensiones, sin seguir dependiendo de la voluntad de los gobiernos de turnos que no han sabido ni querido resolverles sus problemas. Es el verdadero poder para un pueblo, dueño de verdad de su petróleo y por lo tanto de su destino. Se trata de la democratización de la principal riqueza del país que hasta ahora ha beneficiado solo a una minoría, la de los gobiernos corruptos, ahora potenciada en una burguesía militarista que saquea a PDVSA sin rendirnos cuentas.
En fin, fuimos a La Sábila a comprometernos con sus habitantes y a convencerlos que un futuro mejor es posible si nos atrevemos a cambiar. Volveremos como diputado a darle la cara y a rendirles cuentas. Nosotros no seremos los diputados de Chávez o de Falcón (que triste), nosotros seremos los diputados de las comunidades, de nuestro estado y de la democracia.
JOSÉ IGNACIO GUEDEZ
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