Ante la podredumbre inocultable del gobierno corrupto, Chávez huye hacia adelante arreciendo su persecución contra toda clase de disidencia y pensamiento independiente, especialmente contra su “coco” Globovisión.
Mientras le da un espaldarazo cómplice al ministro Ramírez implicado en el escándalo popularmente conocido como “Pudreval”, ordena directa y cobardemente la detención de Guillermo Zuloaga y de su hijo. Inmediatamente el caudillo ordena finalmente la tan anunciada intervención del Banco Federal. Todo esto bajo la sombra del mundial de fútbol, lo que da cuenta de la bajeza y cobardía de un régimen en abierta decadencia.
Pero por más que trate de disfrazar su arbitrariedad totalitaria con el discurso agotado de la burguesía acaparadora, la gente ya está clara que el objetivo es acallar la única tribuna televisiva independiente que todavía se atreve a señalar el fracaso del gobierno. Además, ya la gente está harta que se persiga a empresarios y trabajadores cuyo único delito es ser productivos mientras que los corruptos y delincuentes gozan de plena inmunidad mientras le rindan pleitesía al “capo di capi”.
Por esta razón fue que los ahorristas del Banco Federal expresaron espontáneamente su indignación cuando fueron abordados por un reportero de VTV a las puertas de la entidad intervenida por razones políticas. Y es que fue pública y notoria la campaña sistemática del presidente y su comparsa en aras de quebrar esa entidad financiera con amenazas irresponsables e ilegales. Fue una “profecía autocumplida” por parte de Chávez, quien retira primero todo el dinero del gobierno y luego estimula un corralito mintiendo descaradamente en cadena nacional al decir que la entidad estaba fuera de compensación. Seguidamente Mario Silva y demás secuaces hicieron lo propio para generar el colapso del banco, en perjuicio de los inocentes ahorristas que ahora pagan las consecuencias.
Pero nada de esto va a impedir que la unidad democrática gane las elecciones el próximo 26 de septiembre, fecha en la que comenzará el rescate de la democracia con la consolidación de una nueva mayoría política. LoS candidatos recorremos todos los días las comunidades, casa por casa, en el contacto directo para convocar a la gente al rescate del país. En las calles percibimos que el cambio es inminente y que el modelo militarista está como la comida y las medicinas que traen, o sea, vencido.
Claro que es mas fácil tratar de meter presos a Zuloaga y a Mezerhane que investigar a Ramírez y Diosdado por jugar con el hambre del pueblo. Pero la gente ya sabe quienes son los corruptos, acaparadores y ineficientes y está dispuesta a castigarlos votando por el cambio necesario que representa la unidad democrática. Mientras en Sudáfrica se juega la Copa del Mundo, aquí en Venezuela nos jugamos la libertad y la democracia. Chávez se metió un autogol con lo de Globovisión, Banco Federal y por supuesto el caso de la Polar que no debemos olvidar. El objetivo es que haya elecciones y ganarlas. En eso estamos trabajando incasablemente. Sigamos adelante.
JOSÉ IGNACIO GUEDEZ
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