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PARADIGMAS

DICTAMEN
EN BUSCA DE NUEVOS PARADIGMAS

La generación a la que pertenecemos está ya llegando a su madurez o adultes plena propia de esa etapa de la mitad de la vida que comienza más o menos a los treinta años de edad. En teoría tendríamos que estar asumiendo las riendas de nuestro propio destino para prepararnos para asumir luego las riendas del país. Pero la verdad es que nuestra generación se encuentra sumergida en una enorme frustración que bien vale la pena analizar. La generación nacida en la década de los setenta heredó, como es natural, los paradigmas de sus antecesores, sin darse cuenta a tiempo que las circunstancias que le aguardaban iban a cambiar de manera tal que iban a dejar sin ninguna vigencia las premisas derivadas de dichos paradigmas. Esta es la raíz de su frustración, sus paradigmas prestados responden a realidades de otras épocas y no ha sido capaz de crear sus propios paradigmas adaptados a sus verdaderas circunstancias. Es por esta razón que en esta entrega nos vamos a permitir analizar dos paradigmas “viejos” para tratar de actualizarlos.

1.- VIEJO PARAGDIGMA: “LO MÁS IMPORTANTE ES LA EDUCACIÓN, PARA SER ALGUIEN HAY QUE GRADUARSE”: No hay duda que hasta hace quince años las personas que tenían la oportunidad de sacar una carrera prácticamente tenían su futuro asegurado. No solo era fácil conseguir trabajo, sino que en la mayoría de los casos se podía hacer carrera dentro de una empresa y obtener un crecimiento económico paulatino que garantizaba una estabilidad familiar. Ahora no solo es mucho más difícil conseguir un trabajo sino que en la mayoría de los casos los asalariados están destinados a ser más pobres tengan el título que tengan. Gracias a este viejo paradigma es que a nuestra generación se le inculcó siempre graduarse para luego pedir trabajo en algún lado y no se nos educó para emprender proyectos o para ser empresarios. Es obvio que bajo las circunstancias que generaron este viejo paradigma resultaba lógico apostar por lo seguro y ejercer una profesión dentro de una empresa ya constituida, o sea, no había razón para arriesgarse cuando se podía comprar carro y vivienda trabajando para otro. Ahora graduarse no garantiza nada, es casi una satisfacción personal que muy poco influye en el status de vida de las personas. Sin embargo, el viejo paradigma, a pesar de su perdida de vigencia, sigue incrustado en nuestra sociedad hasta el punto que no es difícil ver a una madre orgullosa de su hijo graduado que ejerce su carrera en una empresa trasnacional pero que su sueldo no le alcanza para irse de la casa e independizarse, al tiempo que no siente el mismo orgullo por otro hijo que pudo resolver sus problemas financieros montando su propio negocio. No hay duda que a nuestra generación la predeterminaron para trabajar para los demás, razón por la cual le cuesta asimilar los conceptos de comerciante, empresario o profesional independiente. Pero ahora se encuentra frustrada por haber hecho lo que supuestamente era necesario para tener un futuro prospero, o sea se graduó y tiene un trabajo, sin que se materialicen sus metas. Ante esta realidad se debe cambiar de paradigma y entender que graduarse es solo el comienzo y que ahora para progresar económicamente se necesita de creatividad y disposición al riesgo. Esta generación debe convertirse por necesidad en una generación de emprendedores, ya que tiene muy poco que perder y el supuesto camino seguro ya no garantiza absolutamente nada. NUEVO PARADIGMA: “CLARO QUE HAY QUE GRADUARSE, PERO LUEGO HAY QUE EMPRENDER PROYECTOS”.

2.- VIEJO PARADIGMA: “LA RELIGIÓN ES EL CAMINO”: Es un hecho notorio que la religión católica ha perdido terreno en las nuevas generaciones que se han alejado sin duda de los templos en comparación con sus devotos antecesores. La razón es muy sencilla, la práctica es más fuerte que la teoría y nuestra generación creció dándose cuenta de las contradicciones entre nuestro estilo de vida y los dogmas religiosos, lo cual se tradujo irremediablemente en una perdida de fe lamentable. Para nuestra generación la religión católica es más un convencionalismo social que una verdadera guía espiritual. Las generaciones anteriores no tenían ningún problema con predicar una cosa y hacer otra, lograron adaptar la religión a sus realidades particulares y muy poco importaba si la iglesia aprobaba sus prácticas, como por ejemplo el uso de preservativos o el sexo prematrimonial. Esas contradicciones no minaban su devoción y fe en la religión y han podido llenar siempre de espiritualidad sus vidas, aunque sea a su manera. Para ellos, por ejemplo, el matrimonio sí es sagrado, el divorcio es realmente el último recurso y no como ahora que es casi la primera opción ante la primera pelea marital. El caso es que nuestra generación se alejó de la religión porque esta no se adaptaba realmente a sus creencias cotidianas y se encuentra actualmente sin una guía espiritual. Este vacío espiritual es también causa de esa frustración generalizada de nuestra generación, la cual debe buscar la manera de reencontrarse con su religión. Quizá la mejor manera para esto sea entender que la religión es un medio y no un fin en sí misma, o sea es un instrumento para canalizar el necesario crecimiento espiritual de los seres humanos. Y no solo debemos reencontrarnos nosotros con la religión, sino que debemos buscar la manera de traspasar ese ejercicio espiritual a nuestros hijos, los cuales van a tener que soportar aún mucha más contradicción. Lo cierto que necesitamos nuevas barreras sociales y ejemplos a seguir vigentes y eso solo es posible a través de las religiones. En una sociedad donde todo es aceptado, nada llena realmente. NUEVO PARADIGMA: “EL CAMINO LO HACEMOS NOSOTROS MISMOS, PERO LA RELIGIÓN ES UNA AYUDA NECESARIA PARA TRANSITARLO CON FELICIDAD”.

Caso cerrado, el dictamen final lo tiene usted. Joseguedez@yahoo.com

JOSÉ IGNACIO GUEDEZ


EN BUSCA DE NUEVOS PARADIGMAS (Segunda Parte)

En la entrega anterior comenzamos un análisis sobre los paradigmas heredados y sobre la necesidad de actualizarlos para adaptarlos a la realidad actual. En primer lugar concluimos que a estas alturas graduarse y hacer una carrera laboral no es suficiente para crecer económicamente como le era hace dos décadas, razón por la cual había que romper los viejos paradigmas y entender que debíamos por necesidad ser mucho más emprendedores de lo que nos enseñaron a ser. Luego concluimos que era necesario reconciliarse con la espiritualidad perdida en virtud de la constante contradicción entre nuestro estilo de vida y los preceptos religiosos. Todo esto, claro está, desde el punto de vista y las circunstancias de la generación que representamos, la cual se encuentra actualmente rondeando los treintas años de edad. Ahora en esta entrega vamos a analizar el último de los paradigmas y a establecer conclusiones finales.

VIEJO PARADIGMA: SI UNO NO SE METE CON LA POLÍTICA, LA POLÍTICA NO SE METERÁ CON UNO: Nuestra generación creció oyendo lo malo que era la política y siempre se mantuvo al margen del debate público, toda vez que heredó la premisa de que todos los políticos eran malos y los partidos no servían para nada. El antídoto ante este caótico diagnostico también nos fue legado y se refería a la ridícula y fatal solución de obviar, y hasta condenar, el debate político para concentrase exclusivamente en los problemas privados de cada quien. Ahora nos damos cuenta que a pesar no habernos metido con la política, esta se metió con nosotros y con todos los hierros, hasta el punto que afecta hasta el más mínimo aspecto cotidiano de nuestras vidas. Hoy en día ante la desesperación propia de nuestra época, todos nos quejamos a la ligera de la falta de liderazgo político existente en el país, sin entender que tal realidad es producto de este paradigma que fue albergado y alimentado por la sociedad durante mucho tiempo en prejuicio de todos. Ahora nuestra generación sabe que la política lo afecta pero no tiene idea como enfrentarla porque eso contradice su esquema mental. NUEVO PARADIGMA: LO PÚBLICO NOS INTERESA A TODOS Y TARDE O TEMPRANO AFECTA LO PRIVADO. HAY QUE METERSE EN POLITICA Y SALDAR LA DEUDA CON LA HISTORIA PARA RECUPERAR EL FUTURO.

En conclusión, la generación que actualmente está de turno al bate y que debería asumir las riendas del país se encuentra sumergida en una frustración producto de la perdida de vigencia de los paradigmas heredados, los cuales deben ser cambiados o actualizados cuanto antes. No será difícil ver actualmente a una persona en plenitud de condiciones afectada por la frustración que le genera trabajar solo para ser más pobre, por el vacío espiritual propio de la ausencia de una guía religiosa efectiva y por la incapacidad que tiene para asumir con efectividad el debate político actual. Algo así es la espeluznante foto psicológica de nuestra generación, la cual debe “resetearse” de una vez por todas para desprenderse de las viejas premisas y asumir el reto que se le presenta con sus propios paradigmas. Más allá del resultado final, estamos seguros que el solo hecho de asumir nuestras circunstancias para enfrentarlas con nuestras propias armas, nos dará la oportunidad de realizarnos como persona.

Caso cerrado, el dictamen final lo tiene usted. Joseguedez@yahoo.com

JOSÈ IGNACIO GUEDEZ

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