DICTAMEN
¡MEJOR AÑO!
Dos hechos recientes pueden darnos la clave para analizar el año viejo bajo una perspectiva política global. Por una parte lideres del gobierno iraní han declarado de forma oficial que los opositores son enemigos de Dios y que deben ser ejecutados, en medio de la crisis política que se vive actualmente en ese país tan lejos (pero tan cerca) del nuestro. Por la otra, el régimen chino ejecutó a un británico condenado a pena de muerte por el delito de posesión de droga. En ambos casos se trata de dictaduras que tienen amenazadas de muerte a los pueblos que oprimen. Sin embargo, lo único extraordinario de ambos casos es que son recientes y casi paralelos, pero la verdad es que forman parte, lamentablemente, de la cotidianidad mundial cuando ya va una década del siglo veintiuno que se suponía iba a ser el de los derechos humanos y del derecho internacional.
¿Qué tan importante es actualmente la democracia en el mundo? Ya ni siquiera en el mundo occidental se puede decir que la democracia es un valor sagrado que cuenta con protección internacional. Al contrario, los caudillos propios del siglo diecinueve han resurgido nuevamente en este incipiente milenio. Se acabó la época de los Estados y ha comenzado la era de los “héroes”. Ya no se nombran a los países sino que se habla de Chávez, Evo, Fídel, Correa, Ortega, Zelaya, Uribe y hasta el propio Obama, sobre quien también se ha creado un grotesco cortejo y culto a su personalidad. En esta triste etapa mundial nuestro presidente, nos guste o no, lleva la batuta, y hasta es sincero a la hora de confesar sus intenciones monárquicas.
Este año que se va fue un año de avance para el totalitarismo chavista en casi todos los aspectos. Basta con enumerar cosas como la reelección indefinida, la ley de educación, la ley de tierras urbanas, la casi estatización de la banca, el cierre indiscriminado de medios de comunicación y el encarcelamiento arbitrario de líderes políticos, para darnos cuenta del saldo “rojo” que nos deja el dos mil nueve. La verdad es que la democracia no tiene quien la defienda y la impunidad es la única regla del derecho internacional actual. La única esperanza está en nosotros mismos, o sea, en el pueblo organizado. Para eso no hay mejor coyuntura que las elecciones parlamentarias, las cuales deben ser el escenario para derrotar a la dictadura que abiertamente se pretende imponer. No hay fórmulas mágicas, ni tampoco derecho a rendirse. Solo nos queda seguir la lucha, y colaborar todos (cada quien a su manera) con el objetivo común que es ganar la asamblea el año que viene para rescatar así la democracia.
El mundo, como vemos, parece estar a la deriva, y la democracia se desvanece en medio de un sinfín de caudillos de todas las latitudes. Sin embargo, Venezuela está llamada por la historia a dar el ejemplo de la libertad. Ya este año se fue, pero comienza uno nuevo lleno de oportunidades, las cuales debemos aprovechar al máximo. La buena noticia es que esta vez ya sabemos que hay que hacer: unidad y participación electoral masiva. Mejor año para todos.
Caso cerrado, el dictamen final lo tiene usted. joseguedez@yahoo.com
JOSÉ IGNACIO GUEDEZ
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