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DE LA COSTUMBRE Y LA TIRANÍA

DICTAMEN
DE LA COSTUMBRE Y LA TIRANÍA

No es casualidad que Bolívar haya utilizado la palabra costumbre cuando advertía sobre el peligro que significa para los pueblos el hecho que un solo individuo ejerza el poder indefinidamente. Como ya se sabe el Libertador, declarándose antichavista con doscientos años de anticipación, dijo literalmente lo siguiente: “Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”. Hay que leer dos veces esa profética frase para advertir su vigente significado cuando atribuye como causa directa de la usurpación y la tiranía a la costumbre. Fíjense que no es un argumento político ni mucho menos jurídico, sino humano; de ahí su fuerza y valor. De hecho no se necesita hablar de la pretensión de reelección indefinida como tal para entender la advertencia que desde el pasado nos está gritando Bolívar; basta con analizar lo sucedido en estos ya diez años de mandato de Chávez para darnos cuenta que nos estamos acostumbrando ya a la injusticia.

Para citar tan solo un ejemplo reciente podemos referirnos a las nuevas restricciones del cupo de viajero en cuanto a la venta controlada de divisas. En Venezuela desde hace varios años para poder salir del país de forma legal hay que tener tarjeta de crédito para poder adquirir así las divisas extranjeras que sólo puede vender el gobierno, las cuales además acaban de restringirse a la mitad. Dicho en otras palabras el ochenta por ciento de los venezolanos (que no tienen tarjeta de crédito) no gozan del derecho de salir del país, mientras que el otro veinte por ciento (que tiene la suerte de contar con crédito bancario) lo puede hacer limitadamente y cada vez menos. Si tomamos en cuenta que la compra de divisas en el mercado privado es un delito según la legislación venezolana, podemos afirmar sin caer en exageración que, en general y con cada vez menos excepciones, los venezolanos tienen prohibido salir de su país desde el punto de vista jurídico. O sea, Chávez está cerrando las fronteras sin que nos demos cuenta y sin asumir además ningún costo político por ello. Y eso es posible solo con la ayuda de la “costumbre” de la que hablaba Bolívar. Al principio nos horrorizamos con el control de cambio pero al cabo de varios años ya nos alegramos porque todavía nos queda la mitad del cupo. Chávez se acostumbró a tomar arbitrariamente esas decisiones que afectan derechos fundamentales (y que siempre sacrifican la libertad) y nosotros nos estamos acostumbrando a adaptarnos a sus caprichos sin advertir ya lo injusto y vejatorio que son. Si hacemos este mismo análisis con otros temas como las inhabilitaciones políticas, el secuestro de los poderes públicos y las limitaciones a la libertad de expresión, entre otros; nos daremos cuenta que la fuerza de la costumbre ya está originando esa situación de tiranía en el país.

Es por esto que debemos rechazar la reelección indefinida venga en el formato que venga, no porque sea inconstitucional (que lo es), ni porque sea un abuso (que lo es), ni siquiera por el hecho de que viola el principio de alternabilidad democrática (que lo hace), sino porque Chávez se terminara de acostumbrar a mandarnos sin ninguna limitación, al tiempo que nosotros nos terminaremos de acostumbrar a obedecerlo sin ninguna condición, lo cual consolidará la usurpación y la tiranía que dibujaba Bolívar en su famoso discurso.

En resumen, la variable tiempo funciona como anestesia para los pueblos y como droga para los mandatarios, razón por la cual debe limitarse siempre si se pretende mantener un sistema democrático de libertades. Si hoy nos acostumbramos a la reelección indefinida como concepto, mañana no sabremos reaccionar cuando con la excusa de ahorrarle dinero al Estado, se eliminen las elecciones que solo servirían para ratificar a las mismas personas. No permitamos que disequen la democracia perpetuando a la oligarquía política de turno. Aprovechemos que todavía podemos defender la libertad y el futuro con los votos y no esperemos a que tengamos que hacerlo con la sangre. No se acostumbren.

Caso cerrado, el dictamen final lo tiene usted. joseguedez@yahoo.com


JOSÉ IGNACIO GUEDEZ

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