Todavía retumba en los oídos de muchos la célebre frase “vencimiento de concesión” con la que se llenaban la boca los verdugos de la democracia mientras se cerraba el canal de televisión pionero y con mayor audiencia en Venezuela. En esa oportunidad no tuvieron la valentía de llamar las cosas por su nombre para asumir su responsabilidad por esa histórica agresión contra la libertad d expresión, y prefirieron esconder su abuso detrás de un leguleyismo que fue coreado incluso por muchos incautos que tendrán hoy que “morderse la lengua”.
Lo cierto fue que la emblemática señal del canal 2 le fue arrebatada a los creadores de de la televisión venezolana y otorgada arbitrariamente a un bodrio improvisado llamado “Tves”, cuyos niveles de audiencia en tres años no le llegan “ni por los talones” a sus dignos antecesores. Por su parte RCTV migró a la televisión por cable desarrollando con rotundo éxito un formato internacional que, a pesar de no tener acceso a la señal abierta, contaba con más “rating” que los canales administrados por el gobierno (Tves, Vtv, etc.).
Ante esta situación, el gobierno tirano volvió a atacar para sacar ahora del cable a ese “dolor de cabeza” llamado RCTV. Pero lo hace con el mismo estilo cobarde del pasado, creando una ley con efectos retroactivos y escondiendo su atropello inconstitucional detrás de las cableras, las cuales lamentablemente se han prestado para la jugada. Diosdado no fue capaz de cerrar directamente (y por segunda vez) a RCTV, sino que prefirió amedrentar a las cableras para que estas hicieran el trabajo sucio y sacarán de su grilla al canal de Bárcenas. Ahora el argumento no es el vencimiento de la concesión, sino el incumplimiento de una ley retroactiva y arbitraria que solo buscaba doblegar a un medio de comunicación que no negocia su libertad de conciencia ni su línea editorial independiente y crítica. Pero no hubo ni un decreto, ni ningún acto administrativo que justificara la salida de la señal de RCTV de las cableras, bastó tan solo una amenaza verbal de un lacayo quien no se atrevió siquiera a mencionar el nombre de su victima. Tiranos cobardes que para mantenerse en el poder robando el dinero público, no les importa perjudicar al pueblo y reducirle sus libertades.
Razón tenía Bolívar, sí Bolívar, cuando dijo: “compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo. Es insoportable el espíritu militar en el mando civil y una manía miserable el querer mandar a todo trance”. Ya Chávez no tiene complejo en “exigir” públicamente lealtad absoluta y de decir sin rubor que él es el pueblo. Su narcisismo lo hace tratar de desviar la atención de las elecciones parlamentarias para centrar de nuevo el debate en su persona exclusivamente. Por eso apela a la trampa barata de invocar un revocatorio, y es que Chávez ya no soporta una elección en la que él no participe. Chávez sabe que pase lo que pase, las elecciones parlamentarias significan de por sí un retroceso en su proyecto totalitario, ya que el simple renacer del debate plural en la Asamblea (más allá de quien tenga mayoría) oxigenará la democracia, quitándole protagonismo. Eso es inaceptable para un caudillo que ya había reducido el parlamento nacional a una triste comparsa de “focas” que solo saben recibir órdenes directas de quien ya se cree dueño del país Por eso el objetivo político debe quedar claro y ratificarse a cada momento, hay que ganar la asamblea nacional para rescatar la democracia
Ya a estas alturas se sabe bien que los atajos en política, lejos de acortar el camino, nos aleja el objetivo. Los episodios de radicalización de una minoría no puede sustituir la estrategia de consolidación de una nueva mayoría política en torno a un proyecto alternativo. Las elecciones parlamentarias son la clave este año, aunque su importancia no impide que protestemos pacífica pero contundentemente ante la violación constante de nuestros derechos. Ya sabemos “caminar y comer chicle” a la vez, mucho más ahora cuando contamos con un movimiento estudiantil tan valiente como inteligente. No tengan dudas, vamos a derrotar a estos cobardes.
JOSÉ IGNACIO GUEDEZ
Twitter: @chatoguedez
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