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ESCALO-FRÍO

Simón Bolívar sentenció sabiamente y casi con sentido premonitorio, lo siguiente: “Llamarse jefe para no serlo es el colmo de la miseria”. Hace trece años los venezolanos mayoritariamente escogieron como presidente a un militar, entre otras razones, por la añoranza de autoridad que la crisis social de la época exigía. A partir de entonces se ha consolidad (ya no con el apoyo de la mayoría) un régimen que ha conjugado de forma macabra y perversa, un exceso de autoritarismo con una ausencia de autoridad, lo que es sin lugar a dudas, lo peor de ambos mundos.

El presidente Chávez ha sido implacable cuando se trata de combatir a estudiantes que exigen libertad, a medios de comunicación independiente o a disidentes políticos; pero cuando se trata de delincuentes verdaderos baja la guardia de forma cómplice, como si se tratara de una solidaridad de condición. Ya hemos visto lo que ha pasado antes en Caracas con el colectivo “la piedrita” y con el grupo de choque de la difunta Lina Ron, para citar dos casos emblemáticos. Se trata de pandillas o mafias políticas que actúan flagrantemente al margen de la ley con la impunidad que les da ser seguidores de la “revolución”. Lo insólito es que cuando esta delincuencia política excede la expectativa del gobierno patrocinante, pasa lo impensable, prevalece la anarquía. Cuando Chávez ordenó públicamente la detención del líder del colectivo “la piedrita”, luego de que este amenazara de muerte a varios opositores, este pasó a la clandestinidad sin que nadie se atreviera a “encontrarlo”. Igualmente Lina Ron solo pudo estar detenida dos meses a pesar de que fue el mismo Presidente quien ordenara su detención luego del atentado contra la sede de la planta Globovisión.
Es así como ahora en la otrora tranquila Barquisimeto, opera con total impunidad la banda denominada FRIO, la cual en nombre del partido de gobierno invade propiedades y destruye el patrimonio publico a plena luz del día. Su último “presunto” delito, por el cual fueron capturados in fraganti, fue el de invadir ilegal y violentamente el edificio “Rio” ubicado en el centro de la ciudad. Este acto vandálico generó el rechazo de los vecinos, quienes ejerciendo el verdadero poder popular se decidieron a sacar a los ocupantes ilegales, obligando a la policía regional a intervenir y detener a los invasores y cabecillas de la banda. Sin embargo, a los dos días fueron puestos en libertad por una jueza, permitiéndole al líder del grupo FRIO darse el lujo de anunciar a su salida del tribunal y por los medios de comunicación su próximo golpe (cual villano de tiras cómicas), prometiendo ahora la toma del Teatro Juárez.
Se trata de un estado de caos y anarquía estimulado por el mismo gobierno que debería ejercer su autoridad para hacer respetar las leyes como es su deber constitucional. Todo esto amparado además por el resto de las instituciones del Estado que se encuentran secuestradas ya por un partido político. Por eso es que citamos a Bolívar al comienzo de este artículo, porque sin duda es el colmo de la miseria de este régimen, que a pesar de contar con todo el poder institucional, tenga que apelar a grupos vandálicos y paraestatales para cumplir con sus objetivos políticos totalitarios. El mismo presidente que le ofrece “gas del bueno” a los estudiantes que marchan pacíficamente, permite que su militancia cometa actos violentos e ilegales con total impunidad. Se trata de un partido político armado, de una guerra civil no decretada pero paulatinamente ejecutada. Se trata de autoritarismo sin autoridad.
Pero no podrán amedrentar al pueblo, que no se dejará someter por delincuentes políticos. La gente sabe defender su vida, su libertad y su propiedad individual. Estoy seguro que ese “escalofrío” colectivo que sentimos los barquisimetanos cuando nos enteramos que habían soltado por razones políticas a quienes han destruido plazas públicas, agredido personas y secuestrado bienes ajenos, se traducirá en votos a favor del cambio para rescatar la democracia y recuperar el estado de derecho para vivir en paz y tranquilidad. Ya sabemos quien es el capo di capi de esta tragedia.

JOSÉ IGNACIO GUEDEZ

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