Los diez millones dólares que le regaló Chávez a una universidad uruguaya para remodelar un hospital que se encuentra en mejor estado que la mayoría de los hospitales venezolanos, hubiera servido para completar las cotizaciones en el Seguro Social de diez mil adultos mayores que siguen esperando la ayuda del gobierno para obtener su pensión de vejez. Igualmente dicho monto equivale a un mes de “cestaticket” para cien mil adultos mayores que hoy no cuentan con ese beneficio por la negativa del gobierno de aprobar la modificación a la ley de alimentación que hemos introducido ya formalmente en la Asamblea Nacional.
Lo peor del caso es que esos diez millones de dólares fue quizá el monto más insignificante en relación al costo global que tuvo para Venezuela esa gira presidencial por Latinoamérica, realizada con el único propósito de tratar de opacar la hecha por Obama semanas antes. Y aunque no es nuevo que Chávez utilice el dinero de nuestro petróleo para tratar de mantener un liderazgo supranacional que satisfaga su ego imperial, no podemos dejar que siga pasando debajo de la mesa lo que constituye una traición a la patria.
No nos cansaremos de decir que en la práctica el FONDEN se ha convertido en la partida secreta más grande de la historia política del país. Hoy en día de cada 100 dólares que produce nuestra industria petrolera, 40 van al presupuesto de la nación y 60 quedan represados en ese fondo de excedentes petroleros que opera como una especie de alcancía personal o “caja chica” manejada sin control por el gobierno, quien como hemos visto destina gran parte de esos recursos para resolver problemas en otros países, mientras que aquí padecemos una crisis sin precedentes. Pero, ¿Quién le ha dado el derecho a Chávez de regalar el dinero de nuestro petróleo? Debemos entender de una vez por todas que el petróleo de Venezuela es de los venezolanos y no del gobierno de turno, razón por la cual debe ser destinado exclusivamente a resolver los inmensos problemas acumulados en el país, como es el caso de la seguridad social que sigue esperando por las reformas prometidas en la constitución para lograr finalmente que todos los venezolanos sin excepción tengan derecho a una pensión mínima con el único requisito de cumplir la edad reglamentaria. Así sucede en España, Italia y Chile, entre otros países que aún sin contar con el petróleo que tenemos nosotros han desarrollado sistemas solidarios y eficientes en materia de seguridad social.
Por eso es que es tan importante iniciativas como la realizada por el Gobernador del estado Lara, quien con nuestra colaboración propuso una ley al Consejo Legislativo para destinar 3% de los créditos adicionales recibido por la entidad por concepto de excedente en el precio del petróleo, exclusivamente para financiar un fondo de jubilaciones regional donde se puedan otorgar las donaciones necesarias para la obtención de la pensión de vejez. De aprobarse dicha iniciativa, se convertiría en el primer fondo petrolero de asignación directa a la población alguna vez creado en el país, lo que sin duda constituiría un precedente importante para la creación del “cestaticket petrolero” que hemos propuesto a nivel nacional, enmarcado en la tesis de democratización de la renta petrolera. Este tipo de mecanismo acabaría con la intermediación burocrática de los gobierno de turno entre el pueblo y su riqueza, que ha generado durante décadas corrupción, ineficiencia y desviación de fondos, además de la manipulación proselitista. Se trata en definitiva de un nuevo sistema de seguridad social con fondos independientes para las áreas de salud, educación, vivienda y pensiones, a través de los cuales la renta petrolera llegué directamente al pueblo convertida en beneficio social específico.
¿Ustedes se imaginan el tamaño de la fortuna de los personeros de un gobierno que no le da estupor regalar diez millones de dólares a una universidad extranjera por andar de pasada? ¿Cuánto dinero del que se destina en “ayudas” a otros países queda en los bolsillos de los burócratas? Mientras al pueblo lo entretienen con unas misiones “chucutas” están haciendo fiesta con el petróleo venezolano.
Antes de esta gira los dos actos más trascendentes realizados en el país por Chávez fueron la creación de unas areperas móviles y la donación de un camión cisterna a un barrio de Caracas. Semejantes nimiedades quedaron opacadas por esta vergonzosa donación a Uruguay y por el costo total de una gira tan cara como intrascendente. Estamos obligados a cambiar de gobierno para “nacionalizar” de verdad la industria petrolera. Ahora tenemos diez millones de razones más para derrotar a este régimen apátrida.
JOSÉ IGNACIO GUEDEZ
No hay comentarios:
Publicar un comentario